martes, 24 de abril de 2012

LA CÓMODA DEL SALÓN

La cómoda del salón abarcaba un espacio que en ese momento se me antojaba enorme. El salón parecía un inmenso desierto de ilusiones perdidas y emociones encontradas… Un océano de dudas e incertidumbre se asentaba en mi vida como si alguien lo hubiese invitado… La casa sin él era fría, era grande, era fea… estaba tan vacía… Y la cómoda del salón era tan enorme… Y recordé en ese momento todo lo que insistí para comprarla ¡Era tan bonita!. Quería que cupiesen todas las copas que no llegué a comprar, las vajillas para todos los invitados que no llegaron y los tazones de porcelana para la sopa que nunca hice…

Curioso que ahora todo lo que quedaba en mi vida, era una tristeza profunda, una necesidad imperiosa de salir adelante y una gran cómoda en el salón llena de nada.

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