lunes, 2 de septiembre de 2013
jueves, 29 de agosto de 2013
martes, 18 de junio de 2013
Como a él le gustan
Pelaba las patatas para la tortilla, bien delgadas, como a él le gustan. La cebolla en pequeñas tiras, muy finitas, para que luego crujan, como a él le gustan... Y mientras, solo pensaba en esa bruja, revolcándose, insinuándose, lamiéndose...
Se acercó para decirme lo bien que empezaba a oler esa cena, pero mientras hundía mi cuchillo en su pecho, solo pensaba en seguir cortando después las patatas bien finitas... como al él le gustan.
Se acercó para decirme lo bien que empezaba a oler esa cena, pero mientras hundía mi cuchillo en su pecho, solo pensaba en seguir cortando después las patatas bien finitas... como al él le gustan.
La bolsa de pipas
Por fin una cita.
Ella nerviosa, él sudando.
Se sientan en sus asientos y se miran.
Ella le ofreció unas pipas de su pequeña bolsa.
Él, encantado, a pesar de su gran alergia a la sal, decide
coger unas cuantas aprovechando para rozar sus manos.
Ella sonríe y él se sonroja.
Él se lleva una pipa a la boca fruto de los nervios.
Empieza la peli.
Ella le coge la mano y disfruta tan solo de su tacto.
Él descansa feliz, tras tantos nervios.
Ella le mira.
Él no respira.
Maldita bolsa de pipas.
lunes, 4 de marzo de 2013
LOS CUARENTA
Apretaba bien los ojos y los puños para hacer más presión al
destino y que esta vez el deseo se cumpliera. Apretaba tan fuerte que empezaba
a ver estrellitas de colores debajo de mis parpados. Sabía que no podía volver
a pedir abrazar a mi hermano, ni escuchar cantar de nuevo a mi abuelo. Sabía
que no podía desear volver a escuchar las poesías de mi abuela o saborear los
guisos de Meme.....
Y pedí ser féliz.
Cuán grande fue mi sorpresa al abrir los ojos, soplar las velas que
formaban ese cuarenta y descubrir que allí mismo, rodeada de aquella gente y
escuchando aquel desafinado “cumpleaños feliz”, ya era tan feliz, que ni me
había dado cuenta de que lo que deseaba, lo tenía tan cerca...
lunes, 29 de octubre de 2012
Había una vez demasiado poco
Había una vez demasiado amor y poca gente buena.
Había una vez demasiadas lágrimas y pocas risas.
Había una vez demasiadas guerras y pocas alegrías.
Había una vez demasiados actores y pocas pelis buenas.
Había una vez demasiados contables y pocos creativos.
Había una vez demasiadas pesadillas y pocos sueños.
Había una vez demasiada cabeza y poco corazón.
Había una vez demasiado dinero y poca solidaridad.
Había una vez demasiados agujeros negros y pocos bosques.
Había una vez demasiada tecnología y pocas cosas manuales (de las que tienen el valor de ser únicas)
Había una vez demasiada vida y poco tiempo libre.
Había una vez demasiada música y pocos oídos.
Había una vez demasiado facebook y pocos cafés con amigos.
Había una vez un mundo demasiado poco centrado en sus prioridades.
Había una vez demasiadas lágrimas y pocas risas.
Había una vez demasiadas guerras y pocas alegrías.
Había una vez demasiados actores y pocas pelis buenas.
Había una vez demasiados contables y pocos creativos.
Había una vez demasiadas pesadillas y pocos sueños.
Había una vez demasiada cabeza y poco corazón.
Había una vez demasiado dinero y poca solidaridad.
Había una vez demasiados agujeros negros y pocos bosques.
Había una vez demasiada tecnología y pocas cosas manuales (de las que tienen el valor de ser únicas)
Había una vez demasiada vida y poco tiempo libre.
Había una vez demasiada música y pocos oídos.
Había una vez demasiado facebook y pocos cafés con amigos.
Había una vez un mundo demasiado poco centrado en sus prioridades.
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